A las puertas de una nueva edición del Festival Internacional de Cine Latinoamericano, los realizadores cubanos -desde el 5 hasta el 9 de octubre- exhiben talento y esfuerzos en un certamen que no por su carácter regional, deja de trascender mundialmente: el festival nacional de cine y video Cineplaza 2004. Evento que remonta sus orígenes a 1983, cuando un grupo de soñadores aficionados al séptimo arte decidieron mostrar su obra a otros que no eran ellos mismos, sin más pretensión que promover y estimular la creación audiovisual.
»Eran transgresoras, iconoclastas y herejes las propuestas fílmicas de ese grupo de jóvenes que, encabezados por Tomás Piard, realizaron aquella primera edición de Cineplaza», declaró para La Jiribilla Concepción Calá, presidenta del Comité Organizador.
En su XXI edición el Festival nacional de cine y video Cineplaza 2004 cuenta con la participación de 161 filmes, de los cuales «después del análisis riguroso de un comité de selección quedaron alrededor de 20 por cada categoría, explicó Calá y al propio tiempo consideró que «en comparación con ediciones anteriores la calidad y cantidad de obras presentadas al certamen ha crecido en proporción geométrica. Es decir, que estos índices se multiplican cada año y en ello han tenido mucho que ver las canteras de las cuales se nutre este Festival, entre las que sobresalen la propia Escuela de Cine, el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y la productora Hurón Azul, entre otras».
En la actual edición, como en las anteriores, el documental es el género que ocupa el lugar preferencial, presentando la mayor cantidad de obras al concurso. Aunque todo parece indicar que su reinado está próximo a concluir por la presencia in crecendo en el certamen de este año de un número mayor de títulos de ficción conjuntamente con los de animación, cuya cifra se elevó a 20 de seis en el pasado año. De igual manera han sido incluidos en la lid spots, video clips y de arte, de los cuales ha habido un aumento considerable.
Además de la presentación de las obras en competencia -que tiene lugar en los cines 23 y 12 y en el Centro Cultural del ICAIC, ambos en nuestra capital- Cineplaza incluye la realización de un coloquio intergeneracional cuya única sesión estará dedicada al aniversario 45 del Instituto cubano de Artes e Industrias Cinematográficos y en particular al Noticiero ICAIC latinoamericano. Asimismo, se desarrollan actividades de homenaje a personalidades del cine, además de encuentros y debates entre los participantes.
«Aunque este evento nuestro no se considera oficialmente el preámbulo del Festival Internacional de cine, de hecho lo es, aseguró Conchita. «Tengo una investigación que realicé hace algún tiempo de los últimos diez años del Festival Latinoamericano y los últimos diez años de Cineplaza. Ese estudio arrojó como resultado que casi todas, por no decir todas las películas que pasan por Cineplaza tributan al Latinoamericano»
Y rememora «una vez hablando con Iván Giroud, director del Festival del Nuevo cine Latinoamericano, me dijo: yo me fijo mucho en las películas que participan en Cineplaza y me fijo mucho más en los premios, porque esas obras laureadas nos dan un aval para analizarlas más detenidamente y considerarlas. Otro tanto sucede con los organizadores del Festival Internacional de Cine Pobre. Estos compañeros, en la primera edición de su evento, nos pidieron todas las obras que habían concursado en Cineplaza ese año. A la hora de las distinciones las obras premiadas coincidieron»
Desde su surgimiento Cineplaza propuso un nuevo cine cubano. Dicha novedad no obedeció solamente al hecho de que fueran jóvenes sus realizadores, sino también al discurso que proponían e igualmente por las temáticas abordadas. «Cineplaza es la innovación constante. Eso lo ha caracterizado desde su creación».
Pero como ha sucedido en todos los tiempos con las vanguardias, «en los inicios nuestras innovaciones no fueron aceptadas y hubo hasta quienes nos miraron con malos ojos. No nos asustamos, sin embargo, y seguimos adelante haciendo caso omiso de las sospechas. Finalmente se impuso el talento»
La Presidenta del Comité Organizador de Cineplaza subrayó además que lo mejor del certamen es que «en él participan realizadores noveles y realizadores consagrados. Ese intercambio de talento, de ideas, de experiencias provoca el nacimiento de lo mejor y eso es, a mi juicio, la mayor virtud de Cineplaza.
Es un festival intergeneracional, durante su desarrollo conviven expertos y novatos. Razón por la cual su historia ha girado siempre en espiral. Los nuevos realizadores cuando empiezan pueda que no cuenten con los recursos técnicos y materiales, ni el recurso intelectual con qué hacer su obra. Pero se empina, se esfuerza en ponerse a la altura de aquel otro. Y lo hace mucho más cuando le gana a un establecido, a un consagrado. Ese es uno de los secretos de este evento. Los ya consagrados también aprenden de los nuevos, porque los nuevos siempre tienen algo que decir. Además, al mirar a los que se inician, los experimentados se dan cuenta de que tienen que renovar su lenguaje, sus técnicas porque se van quedando atrás».
A juicio de Concepción Calá «en el cine cubano se va a producir un boom como ha sucedido con la música». No le faltan razones, porque junto a los premios conquistados recientemente en eventos internacionales de tal envergadura como el Festival de Montreal, Canadá, donde el filme Tres veces dos se alzó con el Zenith de Plata, la semilla del cine cubano germina con más vigor cada vez abonada en las fértiles tierras de Cineplaza. Un festival que ha logrado mantenerse durante 20 años a pesar de nuestras limitaciones económicas por «esa manía de los realizadores nuestros de continuar creando»
Tomado de La Jiribilla
Autor: Odal Palma






